miércoles, 9 de mayo de 2012

Mírame pero no me toques


Peli: "Intouchables"
Puntuación: 6/10







El último taquillazo francés se traslada a otros países con similar éxito entre el público cultureta-gafapastense. Y me incluyo, a mí también me picó la curiosidad por ver al monstruito de feria, quizás en parte por saber qué tienen los franceses que no tenemos nosotros, por qué a ellos sí les sale eso de llegar al público sin tener que recurrir al cutrerío vil.































Todo el mundo ya ha oído hablar de "Intouchables", la comedia de moda: un inmigrante senegalés en París que se convierte en cuidador de un excéntrico millonario tetrapléjico. Este último, cansado de enfermeros moñas que le tratan como a un lisiado, decide contratarle para ver qué pasa. Sorprendentemente el experimento da resultado y ambos se hacen amigos rápidamente. Driss, el inmigrante, se convierte en los brazos y las piernas de Philippe y le ayuda a vivir como una persona normal.

La estructura dramática de "Intouchables" sigue punto por punto las convenciones de la comedia más genérica, la de la peli de amiguetes, un reflejo de la comedia romántica. El guión es sobresaliente... en no saltarse ningún paso de la receta para contentar al público más amplio. No es de extrañar que la salsa restante dependa principalmente de la química entre los dos actores protagonistas y de su talento, que es indudable. François Cluzet y Omar Sy serán la pareja de moda en Francia (y Europa) este año sin lugar a dudas, y merecidamente. Ambos son buenísimos actores rebosantes de carisma que firman un film muy vistoso.      

El humor que predomina en la cinta es lo que funciona de vaselina, y el gag es único y repetido: la incorrección política de Driss, que representa al colectivo más cateto de la sociedad, pero a la vez más directo y sincero. Su actitud se agradece en el mundo falso y lleno de apariencias del aristócrata Philippe, que disfruta abiertamente del soplo de aire fresco. Driss hace el papel del niño inocente, como en el cuento del traje nuevo del emperador. Llama a las cosas por su nombre, dice lo que piensa y no le dan miedo las consecuencias porque al fin y al cabo no tiene mucho que perder. De aquí proviene la mayor parte de la magia y la comicidad del film.

Lo más importante en esta vida: partirse el ojete














Lo malo es que también hay mucho gag tontuno. No sería un problema si hubiera un par y con cuentagotas, pero es que son muchos los chistes fáciles basados en clichés que todo el mundo pueda entender. Véase toda la parte musical. Driss odia la música clásica y la ópera, le parece un coñazo y lo demuestra una y otra vez para provocar la carcajada. Luego, el arte. Como el gag del gañán que no comprende cómo un cuadro conceptual puede costar una fortuna, no solo tenemos la escena en el museo, luego se insiste en la idea hasta lo excesivo. ¿Realmente necesario? Más bien carnaza blanda para el gran público.

Al final uno sale de la peli con una sonrisa de oreja a oreja, o eso se pretende. Hay esperanza para la humanidad. Pero claro, es que así cualquiera, negro pobre y simpático cenando en los mejores restaurantes, viajando en jets privados y conduciendo deportivos a toda mecha... no es más que el sueño americano trasladado a la Francia de Sarkozy, un chorro dulce y caliente de crema pastelera para embotarnos los sentidos. El bueno es bueno y siempre triunfa y tiene razón. El amor y la amistad son curativas. El que se esfuerza, gana. Los problemas se resuelven hablando, claro. Y las vacas vuelan. En fin, un cuento de hadas con envoltorio progre y proletario. Muy bonito, muy efectivo, muy bien hecho, muy redondo, pero de postal, como un castillo de naipes que es mejor no tocar porque se vendría abajo de un soplo.

Ya estamos acostumbrados a producciones independientes que acaban teniendo relativo éxito comercial, como las pelis que salen de Sundance. Otros autores se han hecho tan grandes que ya parten como comerciales, como Almodóvar, Lars Von Trier o el mismo Woody Allen. A lo que no estaba tan acostumbrado es al efecto contrario: una película claramente comercial, desatadamente convencional, que se vende como cine cultureta o de autor. O a lo mejor no es una estratagema comercial, es que simplemente un drama cómico francés nunca podría pasar por producto de cineplex. El caso es que "Intouchables" es comida rápida, una mera hamburguesa de centro comercial. Eso sí, una hamburguesa muy bien sazonada y bastante recomendable para pasar un buen rato.

Absolutio.

2 comentarios:

Bea Cepeda dijo...

A toooodo el mundo le ha encantado esta película. ¡Hasta mi madre ha ido al cine, que suele ir, como mucho, dos veces al año! Y creo que ese es el motivo de que a mí no me apetezca absolutamente nada verla.

chumari dijo...

Hola, Bea! Sí, como te digo pasas el rato pero yo me la esperaba mejor. Buen rollete de alquiler, o para reírte sin más pretensiones.