domingo, 6 de marzo de 2011

Pato negro, pato blanco


Peli:
"Black Swan"
Puntuación: 6/10



Escribe la Inquisición después de haberlo rumiado mucho y salva al pato negro por los pelos (o por las plumas). Al borde de la herejía a cada paso, Aronofsky juega peligrosamente con los delitos capitales de artificiosidad y efectismo y devanea con un juguete muy caro haciendo más caso a la forma que al fondo. Ojito. Le salva un-llamémoslo- talento propio especialmente afín para el tema en cuestión, unos intérpretes entregados (véase Natalie Portman y Vincent Cassel) que levantan el chiringuito gracias a su carisma y sobre todo, por qué no reconocerlo, los temazos de El lago de los cisnes del maestro Tchaikovski.

Darren Aronofsky ha demostrado que es capaz de lo mejor y de lo peor. Cuando se deja llevar por el artificio y la pedantería le salen pestiños como soles. Recordemos "The Fountain" sin ir más lejos. Me cito a mi mismo, y es que cuando los directores se rinden al cordero de oro del esteticismo vano y estéril, apaga y vámonos. Arofnosky es muy de eso, de alargar un cuento que no da ni para un corto y convertirlo en un árbol de navidad. Sin embargo, en "The Wrestler" sí demostró que también es más que capaz de contar bien una historia. Cuando quiere.



La peli, como sabéis, trata de una bailarina de la compañía de ballet de Nueva York que recibe el papel de su vida: el del cisne blanco-cisne negro, doble papel protagonista de la famosa obra de Tchakovski. El peso de la responsabilidad y el miedo a no estar a la altura empiezan a crear en Nina, la bailarina, unos nervios que hacen peligrar su salud mental. Los temores que le acompañan, la ansiedad y las dudas, se acrecientan cuando el director de la compañía, Thomas, interpretado por Cassel, le aprieta las tuercas para que se relaje y se olvide de la técnica al intepretar al cisne negro, que se supone tiene que seducir y ser un personaje más pasional que su némesis. Es cuando Nina empieza a enfrentar los fantasmas de su vida personal a través del personaje. Nina se descubre un cisne blanco encorsetado y entregado al trabajo debido en parte a una madre algo tiránica que le ha impedido desarrollar otros instintos, entre los que destaca una sexualidad reprimida y una pasión desbordante y egoísta por el triunfo, precisamente lo que necesita su cisne negro.

Sin pecar de reduccionistas, podríamos decir que "Black Swan" se caracteriza por explorar los nocivos efectos del estrés del trabajo. Nosotros, curritos de a pie, también hemos sentido los azotes de la responsabilidad alguna vez*, ¿que no? No me quiero ni imaginar las pesadillas que tendrán Rajoy y ZP por las noches. Ríete tú de los desvaríos de Aronofsky. Pero me voy por los cerros de Úbeda...

Creo que ahí radica el éxito de la fábula, el rollito de la dualidad dentro de uno mismo. El yin y el yang, el malo y el bueno, el PP y el PSOE, etc.
No hay que ser Einstein para darse cuenta de la fatalidad de la historia, que relaciona el argumento de El lago de los cisnes con la propia vida de Nina. Cisne blanco enamora al príncipe, pero llega el cisne negro, lo seduce, y el cisne blanco se tira por una peña. En fin. La duda de Nina, que se toma su curro tan en serio, consiste en ser a la vez el pato negro y el pato blanco. Y vaya si lo consigue.


En ocasiones veo patos

Todo funciona bien pero podría ir mejor si no fuera por la endemoniada saturación de efectos de Aronofsky. El director recarga la peli con sustos, subidones de tensión y efectos de sonido marrulleros, más afines a una peli de terror japonesa de serie B, con la intención de dejar claro que Nina está como una chota. ¡Viva la sutilidad! Al final tanto choricillo acaba con la paciencia de uno en plan "vale, ya lo he pillado". El efectismo nos habla de demasiadas cosas: metamorfosis, homosexualidad reprimida, posible frigidez, madre posesiva, complejos de edipo, dualidad, esquizofrenia... uau, para el carro, Aronofsky.

Además no hay ninguna evolución en el personaje. Empieza loca y termina loca, con énfasis al final. El director siempre le está gritando y poniéndola verde delante de la compañía, porque baila como el culo. Y no mejora nada a lo largo de la película. Si acaso, va a peor. Si es así... ¿por qué carajo no la sustituye? ¡Si además está loca! Nina ve fantasmas desde ANTES de que le den el papel. Por eso el cambio de personalidad al final, el día del estreno, descoloca un poco. De hecho a mi cuando se puso de pato negro, mirando a la cámara con los ojillos rojos, me dio un poco la carcajada. Y encima el final sumamente cursi, con frasecilla cliché... brrr.
Es como Cronenberg para marujas. Mucho faroleo, mucho efectismo para impactar al vulgo. Pero no se me asusten, que Nina triunfará.
Más pato que cisne, un discurso frenético pero comercial.

Absolutio... por las plumas.

*Sin ir más lejos yo el otro día tras una sesión de tortura inquisitorial me levanté con un fuerte dolor que me hacía pinza en el cuello. Al mirarme en el espejo mi reflejo me sorprendió haciéndome un gesto obsceno y repetitivo con mi peluche favorito. ¿Veis? Pasa en las mejores familias.

7 comentarios:

Rick dijo...

Completamente de acuerdo con tu crítica, aunque yo no la salvaría de las llamas. Este tío, el Aronofsly, cuyo mayor mérito es haberme hecho descubrir a Clint Mansell, y acostarse con la Rachel Weisz, se dedica a fusilar un montón de pelis, entra las que están: "El Quimérico Inquilino", "Eva al Desnudo", y una telepelícula de Antena 3 que vi una vez una sobremesa de invierno, y cuyo nombre no recuerdo. Joder, si desde el principio se ve de que palo vas, Aronosfsky, aprovecha los estupendos actores que tienes y danos una sorpresa. Tremenda la Portman, una actuación sublime, hacía tiempo que no veía algo así, es una pena que la historia no acompañe.

chumari dijo...

Ole, Rick. Ya somos dos contra el resto del mundo. Si te digo la verdad estuve a punto de quemarla, pero he de admitir que me contuve al final. Y no solo por la escena lésbica! ;)
Es que no está tan mal.

Reconozco mi ignorancia, no he visto "Eva el desnudo" (imperdonable) y me falta esa también de Polanski. Aun así tengo bastante para apreciar el marrullerismo de Darren Aronofsky.

Por otra parte la peli engancha y te mantiene el interés. Por lo menos yo me quedé hasta el final pegao al asiento. Y eso ya es mucho. Se reconoce al menos pasión y cierta honestidad que le valen la absolución.

Un abrazo!

Ricardo Fernández Blanco dijo...

¿Y ahora yo que hago?

chumari dijo...

Um... ¿ir a ver "The Fighter"? ;)

Bea Cepeda dijo...

¡Todo el mundo ha visto esta película menos yo! A ver si saco un ratillo para verla, porque tiene muy buena pinta...

Ricardo Fernández Blanco dijo...

perdón, chaval pero además de haberla visto creo que es lo mejor que idem desde hace mucho tiempo.
"I started a joke..." recomendadaaaaaa

chumari dijo...

Cisma, cisma! Pf! (léase como el decía Quico, el de "El chavo del ocho", su "chusma, chusma, pf").

Ricardo, la peli está absuelta. Eso significa que la Inquisición la aprueba, no como a... ROBIN HOOD! :D