domingo, 18 de septiembre de 2011

Mi abuela también disfruta con la violencia extrema

En el cine, se entiende.
Me hace mucha gracia eso de pelis para mayores. Me imagino a mi abuela viendo "A Serbian Film". Eso sí que tendría gracia (porque creo que hasta le gustaría un poco, siempre y cuando anduviera bien surtida de peladillas, pero ese es otro tema).

Ayer vi una peli coreana llamada "I Saw The Devil", de Kim Ji-woon, un sádico al que le ponen los asesinatos en serie, las violaciones y las decapitaciones. Es la primera peli que veo de este angelito, siempre por recomendación del otro Cabezas. Hacía tiempo que no veía una peli tan vil y salvaje. Y TAN divertida, copón! No por el exceso de casquería -solamente- sino porque se trata ésta de una peli que no sabes por dónde te va a salir. El dire se pasa las convenciones del género por el ojete y te lleva en montaña rusa, usando la metáfora tan citada por el antes mentado Cabezas. 

¿Por qué no puedo ver esta peli en el cine? ¿Es que no puede gustarme? ¿No tengo derecho?
Pero no es mi propósito hacer una crítica ni contar las maravillas y/o defectos de este chocante producto made in Corea. La peli despertó una reflexión que vengo rumiando desde hace tiempo: ¿por qué leches no puedo ver en un cine normal este tipo de película "para mayores"?
La respuesta parecería simple. Hay que vender. Y no hay mercado para estos productos en el cineplex a menos que se ponga un límite de edad, algo que aterra a los distribuidores.

¿Habría opciones? Claro que sí. Pero, ¿para qué arriesgarse?
Por ejemplo, se podrían proyectar en horarios especiales. Una antigua estrategia de mercado que hace que el producto gane interés. Yo creo que mucha gente iría solo por el morbo. Sin embargo, sale caro. Mucho mejor poner "Rapunzel" en dos de las siete salas, dinero seguro.

Y este es el menor de los problemas. Primero hay que encontrar la distribuidora que se moje. ¿Y quién va a hacerlo en estos tiempos tan pacatos y conservadores? La industria bebe de la escuela americana, que ya evacúa los intestinos del gore en conserva para adolescentes en el que la sangre infográfica brota a borbotones en PG-13. "Destino final 5" o "Shark Night 3D" es lo más bestia que podemos ver en el cine comercial. Me río de Janeiro.

Pequeño homenaje a Kubrick (¿Buñuel?) en "Destino final 5"
Peste de conservadurismo...
No seamos hipócritas. Pongamos límites de edad y respetémoslos, o no pongamos nada.
Aunque todos queremos ver lo que le pasará al ojo de la chica de la foto (y al resto de su cuerpo),  a Ángel Sala le demandan por seleccionar "A Serbian Film" para el Festival de Sitges. Y un niño de Alabama corre a los brazos de la madre, porque con 16 años le dejaron entrar en una peli para mayores. ¡Horror! "¡Madrecita, madre de mi corazón! Mis tiernos ojos han visto a un hombre malvado teniendo relaciones sexuales con una mujer sin su consentimiento. Y me parece que no llevaba preservativo! No podré volver a pegar ojo. Tanta maldad en el mundo!". La madre llama a su abogado y le meten un pleito al cine que cruje toda Alabama.

Reflexión final:
No hay solución. Demasiados intereses económicos, demasiados riesgos, pocas recompensas. Véase acercar el cine para adultos a un público -ejem- ¿adulto? ¿Para qué? El público medio es el equivalente a Marianico el Corto presentando una tesis doctoral. El público es ceporro. Sigamos dándole hamburguesas.

Volvamos a la tierna imagen de mi abuela viendo "A Serbian Film". ¿No es tierno?
Dejémosla allá, con su mesita camilla, sus peladillas... y su bebé de látex.

Saludos churruscados.  

2 comentarios:

Bea Cepeda dijo...

la verdad es que tiene muy buena pinta, pero últimamente me encuentro en un momento de mi vida en el que este tipo de películas me dañan la sensibilidad... ¡con lo que yo he sido! No obstante, me voy a guardar la recomendación para más adelante, cuando vuelva, espero, a ser yo misma.

chumari dijo...

Es curioso que lo menciones, porque también hice esa reflexión hace poco. Yo que antes me tragaba cualquier cosa, ahora me afecta más.
Será la edad. :)

Nada, lo que nos hace falta es una pasadita por el Festival de Sitges y como nuevos!