martes, 23 de abril de 2013

Olvidar cada vez


Peli: "Oblivion"
Puntuación: 7.5/10







Son escasos los estrenos de ciencia ficción puro en estos tiempos en los que no está precisamente de moda. Quizá por el gran fiasco que supuso John Carter, la cartelera no se prodiga demasiado en el género. Sigue el trend superheróico, que no se agota contra todo pronóstico. En la ciencia ficción, sin embargo, salen pelis contadas. Véase desde el año pasado "Looper", "Chronicle", "Cloud Atlas", el remake de "Desafío Total" y por supuesto "Prometheus". Poco más. De todas maneras la Inqui no se pierde una y rara vez me veréis faltar a una cita de este tipo.



























Tom Cruise auspicia esta super producción dirigida por Joseph Kosinski, director de "Tron Legacy" y que se basa en el cómic del propio director, una idea que tenía bastante antes de que le dieran la alternativa con "Tron". Se ve que como el experimento salió bien, ganó el crédito para dirigir su propio proyecto.
"Oblivion" es una distopia futurista a gran escala, con un diseño de producción fastuoso. Se trata de una historia que tiene lugar en una Tierra devastada por la guerra nuclear contra una fuerza alienígena. En este futuro de mierda pesadilla y desilusión, el bueno de Jack Harper se enfrenta a los restos de los aliens ayudado por Victoria, su amante por designación (el futuro mola) y oficial de comunicaciones. Su trabajo consiste en reparar los drones que siguen protegiendo los restos tecnológicos que permiten la obtención de energía del planeta para que la humanidad pueda emigrar definitivamente a las colonias de Titan. Allí se vive guapamente. O eso dicen.

Algo que suele pasar con pelis del género es que el argumento se escacharra a la mitad, o deja de ser interesante. Muchos proyectos de autor adolecen de eso precisamente, de ser un corto alargado que no da para un largo. El proyecto "Oblivion", sin embargo, aguanta el tipo pese a los agujeros en el fuselaje. Y es que una nave tan grande, un proyecto tan ambicioso... O si no, mirad la Estrella de la Muerte el agujero que tenía.

I have a bad feeling about this













Kosinski es hijo de su tiempo y no intenta huir de sus referentes, lo que me parece bien. Con esto quiero decir que hay referentes obvios en "Oblivion", pero que sin embargo la peli no huele a refrito y en ningún momento tiene uno la sensación de haber visto alguna cosa cien millones de veces anteriormente. Ayuda mucho el diseño artístico, realmente espectacular, y la solidez de los efectos especiales. Todo tiene un feeling muy físico. También se puede decir que la peli es larga, pero para la Inquisición no es un problema. Al contrario, da para sus dos horas con prólogo incluido.

Seamos justos, dando el pequeño salto de fe requerido y juntando solo un poquito de ingenuidad por el futuro, "Oblivion" es un placer. De este modo casi se agradecen los referentes a "Desafío Total" con esa mujer que aparece en sueños y augura un futuro o un pasado muy diferentes a lo que cree el protagonista, o a "El Planeta de los Simios", sobre todo en la estética de esos edificios enterrados, o incluso al gran icono "Blade Runner". Y por supuesto a la gran vaca sagrada que fue, es y seguirá siendo "Matrix".

Un negro carismático con gafas de sol te dirá la verdad

















Una vez aceptados los referentes y asumidos los clichés, la peli los hace renacer para el género, sin duda. Derramando calidad y respeto por las convenciones, encandilará a neófitos y enamorará a carrozas. Con escenas que rayarían en lo cutre por lo naif y trillado (héroe luchando consigo mismo one more time)  pero que sin embargo funcionan cada vez si están justificadas por la trama. Oh, sí. Esto no quita que haya que dar un pequeño salto de fe, como dije anteriormente. Si entramos con las tijeras de podar y el purismo recalcitrante del friki quemao, pues sí, la peli tendría sus objeciones. Pero coño, merece la pena hacer un par de concesiones para disfrutar del espectáculo. Que no es "Prometheus", lo prometo.

Y además sale Jaime Lannister












No quisiera terminar sin romper una lanza por Tom Cruise. El pollopera de "Top Gun" ha resurgido de sus cenizas una y otra vez para demostrar que es un actor y productor comprometido, que le gusta lo que hace y que lo hace bien. A sus ya 51 tacos sigue pegándose ostiones en escenas de acción y salvando sus fiascos con cierta elegancia. La verdad, hace algunos años yo no habría dado un duro por él. Sin embargo ahora ya nadie duda de su dominio en el entertainment. Chumari se pone de pie en el gallinero y aplaude.

Absolutio. 

viernes, 29 de marzo de 2013

Almodóvar low cost


Peli: "Los amantes pasajeros"
Puntuación: 3/10








¡Charanga y pandereta inquisitorial al llegar a España y poder ver lo último de Almodóvar!

En ocho añazos de Inquisición, chumari ha comentado ya tres pelis de nuestra ínclita y oscarizada manchega, "La Mala Educación", "Volver" y "La piel que habito". No repetiré lo de mi amor-odio, lo del creciente desapego. Ya no es noticia que Almodóvar ya no provoca en mí sensaciones extremas. Ya ni siquiera soy incapaz de odiar, al igual que soy incapaz de amar. Lo único que siento es un extremo hastío que me llevó a ignorar "Los abrazos rotos", de la cual ni supe ni quiero saber. "Los abrazos" es el divorcio entre Pedro y chumari después de un largo idilio lleno de altibajos. Empezó con amor adolescente y terminó con divorcio de madurez, como un matrimonio carca de finales de siglo pasado. De hecho, si entro a ver "Los amantes" es por coyuntura, me encuentro en España, además es una comedia, quizás bajan las ínfulas, quizás merezca la pena. Además salen Arévalo, Cámara y Areces haciendo de azafatas. ¿Quién sabe? Puede tratarse de un soplo de viento fresco almodovariano. En mi pequeño y renegrido corazón hay un rescoldo casi apagado que quiere volver a sentir. ¿Habrá llegado el momento?

































No os preocupéis, queridas. Ya ni me enfado. Ni muerdo, ni araño. Esto es la crónica de un pestiño anunciado, que no hace sangre, que ya no duele.

La peli, como muchos sabéis, tiene lugar en la cabina y sección de primera clase de un avión que se ve forzado a realizar un aterrizaje forzoso en medio de la piel de toro. El trío de locas del personal de tripulación masculino hace de comparsa e hilo conductor entre pasajeros y pilotos, que sortean la crisis sacando también afuera sus crisis personales y compartiéndolas con los demás protagonistas. 

El planteamiento no es del todo vergonzante, de hecho tendría su interés si el guión estuviera trabajado, si los personajes estuvieran bien trazados y si la peli estuviera bien rodada. Claro que no es el caso. El finísimo hilo de verosimilitud que suele aguantar los argumentos de Almodóvar directamente se va al carajo desde el principio, pero se puede aceptar por el tono de la película, ultra-desenfadado, de coña permanente. Una vez planteado el registro cómico, es este el único que funciona a medias. El único. Hay un par de escenas con las locas (muy bien como siempre Areces, Arévalo y Cámara), un diálogo muy gracioso entre el personaje de Cecilia Roth y su asistenta y el diálogo final entre los pilotos. La parte restante, o sea, la gran parte de la película, es de lo peor: la historia de amor (Willy Toledo, Blanca Suárez y Paz Vega), el desencuentro entre padre e hija y los problemas de la diva y la vidente. Esperpento cansino y sobado.   

A un genio, en un momento dado, se le puede pedir que haga un dibujo rápido, un churro, y sorprende. Imagináos a un Picasso cansado y viejo. Le piden que haga un dibujo. Picasso acepta, levanta el pincel y en tres trazos pinta un jarrón que eriza el vello. A Almodóvar, sin embargo, no le sale el churro-express. Se le ve la prisa, hay torpeza y atropellamiento. En algunas escenas los actores se salen de papel, vacilan, y sin embargo la peli continúa, para mi estupor. Los diálogos, excepto en contadas ocasiones, suenan a recitado falso y pomposo, ejemplos no elaborados de afectación almodovariana. Quisiera no comparar con el pasado, pero es imposible evitarlo. Lo que antes era desenfado entre gente normal un poco pasada de rosca, ahora es tontería entre clase acomodada ajena al mundo y (por cierto) bastante inaguantable.

Cecilia Roth, personaje odioso y... ¿probable alter ego almodovariano?














Y encima, el prólogo. El mejor ejemplo de cómo no hacer un cameo. Nuestro gran Antonio y nuestra súper Penélope encabezan la escena probablemente más torpe y sonrojante de los últimos años de cine español. Sin humor, sin chispa, sin trabajo suficiente, con una sensación enorme de improvisación que -de hecho- domina la película de principio a fin, el director pone sus bases. Empieza... ¡los amantes pasajeros!

Que Almodóvar ya no gusta no es noticia. La noticia es que Almodóvar se ha pasado al low cost, pero su corazón pijo sigue viajando en primera clase. Ni siquiera sus locas azafatas le bajan de la torre de marfil. Aunque su sueño, claro, sigue siendo perder el virgo con el muchacho de corazón puro y rabo largo que viaja en clase turista... para luego volver a su lugar en primera clase, claro. Lo cortés no quita lo valiente.

En fin, sí que muerdo, sí que araño después de todo. Qué le voy a hacer, es lo que tiene el desamor.
A la hoguera, oh, sí. 

lunes, 18 de febrero de 2013

¿Oyes al pueblo cantar?


Peli: "Les Misérables"
Puntuación: 8/10







"Les Misérables" es un musical basado en la novela del mismo nombre de Victor Hugo. El libreto original es en francés, pero fue en los países anglosajones donde creció y alcanzó su mayor éxito. En la historia de Broadway es uno de los que consiguió mantener una carrera más larga. Solo por detrás de "Chicago", "Cats" y "The Phantom of the Opera", empezó en 1987 y terminó hace 10 años, en el 2003, con seis mil y pico de funciones a la espalda. Como me imagino muchos sabéis, narra las aventuras del bueno de Jean Valjean, un ex-presidiario de fuerza física prodigiosa y de no menor garra moral y de su búsqueda de redención.



























Además "Les Misérables" cuenta con el extraño privilegio de ser uno de los espectáculos favoritos de vuestro Inquisidor. Chumari de Tomelloso tuvo la suerte de estar de enviado episcopal en New York a finales del siglo pasado (qué romántico que queda eso del siglo pasado), y allí frecuentó los shows de Broadway cuando su sueldo y su tiempo se lo permitía. "Les Misérables" fue el musical más celebrado, por argumento, puesta en escena y por supuesto por sus maravillosa música. La marca de la casa que hace especial a este musical es la marca histórico-literaria de la obra de Hugo, la grandiosidad de los temas y la profundidad y seriedad en la caracterización de los personajes. Yo lo fui a ver tres veces, I must say.   

Por eso me considero un juez más o menos capacitado para juzgar la versión de Tom Hooper. Voy al estreno cargado de expectativas y con ganas de disfrutar, atención, el mejor modo que tiene el espectador para pegarse un castañazo. Pero voilá, empiezo a volar desde los primeros compases. La película es hermosa.

Y es que uno obtiene lo que espera de una buena adaptación al cine. La peli saca rendimiento de aquello de lo que adolece la escena: el paisaje, la ambientación y sobre todo el primer plano, el plano cercano en el que veamos al actor trabajar, en el que veamos al personaje cantar. Tom Hooper aprovecha al máximo el medio y consigue que la peli vuele haciendo lo difícil, no dejándose llevar por lo tentador de las ventajas que ofrece el lenguaje cinematográfico y "reparar" o intentar mejorar la narración, no. Lo primero, respetar el tiempo del musical y simplemente trasladarlo al cine. El resto es disfrutar, dejar a los actores brillar en los grandes momentos, que en el musical son los solos, obviamente, y los ensembles.

Don't you fret, Monsieur Marius. I don´t feel any pain














Es una verdadera delicia dejarse llevar por la música, la voz y la interpretación de Jackman en el solo del prólogo, What have I Done?, a Hathaway en la celebrada I Dreamed a Dream y a los más jóvenes Redmayne, o Samantha Barks, que se salen en sus intervenciones como Marius y Éponine. Planos sin cortes apenas, interpretación pura y dura, unos momentazos, lo mejor de la peli... que también tiene sus puntos no tan buenos, a mi parecer, dos.

A ver, la obra de Hugo es un pepinazo, es una maravilla, pero es muy larga y muy intensa. Es muy difícil meter tanta emoción en dos horas y pico, no se puede estar llorando a lágrima viva a cada cinco minutos, por eso los alivios cómicos son tan importantes. Aquí entra la pareja Thénardier, que tiene que funcionar sí o sí. Desafortunadamente Sacha Baron Coen y Helena Bonham Carter no dan la talla. Sus momentos, más que de alivio cómico, son de puro anticlimax. Coen no canta un pimiento y su Master of the House es la versión más desangelada del mundo. La Carter no solo no lo arregla, sino que ya se hace cansina. Además, ¿otra vez esta tía? Ya estamos hartos de verla siempre haciendo el mismo papel de bruja pérfida con carisma. Mira que hay actrices.
El otro problemilla viene del lado más inesperado. Mi querido Russell Crowe. No me lo esperaba, pero está como empanado, parece algo difuso, distraído. En cuanto a su voz, no está mal, es interesante, pero en muchas ocasiones le falta intensidad.     

Pero madre mía. Por lo demás, vaya temazos. Me alegra decir que lo han clavado, salvando el fiasco antes mencionado de Master of the House. Eso sí, con un canto algo menos lírico que en la escena, como suele ser de recibo en las adaptaciones a la pantalla. Y cómo está Jackman, es que se sale. No sé si lo sabíais, pero el tipo era cantante de musicales antes de hacerse famoso con Lobezno. Mira que lo intentó, y nada, siempre papeles de héroe de acción. Pues bueno, el tiempo le acaba dando la razón a este pedazo de actor, galán y comediante a la antigua, artista total. Voz al punto, perfecta para el papel y el físico espectacular y creíble, sobre todo como convicto. Jackman se hará con vosotros al instante.

What have I done?

















En fin, que "Les Mis" obtiene el notable alto en la Inquisición. Imprescindible para almas sensibles, soñadoras y barrocas como la mía (sigh).

Absolutio!

Saluditos churruscados.

lunes, 11 de febrero de 2013

Premios Inquisitoriales: Autos de fe 2013

Un año más llegan los Autos de fe, en los que Tomelloso os ofrece lo peor y lo mejor del año pasado en forma de show musical.